DÍA 5 – EL LOOP DIABÓLICO

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Hace unos días empezamos el proceso para abrir la cuenta bancaria de la empresa. Como uno de nuestros socios es un VC, ellos se encargaron de gestionar todo con su banco de confianza. Hicimos las aportaciones de capital a una cuenta terminada en “9999”, fuimos al notario, firmamos, demostramos cuánto había aportado cada socio y la sociedad quedó constituida ante notario.

Todo avanzaba sorprendentemente bien. Demasiado bien.

A los pocos días, el notario nos pidió que pagáramos su factura. Lógico. Hablé entonces con el banco para que me dieran acceso a la cuenta “9999”, donde está el dinero de la empresa, dispuesto a ejecutar una de las operaciones financieras más sofisticadas conocidas por el hombre: pagar al notario.

Pero no.

Resulta que la cuenta “9999” no es exactamente una cuenta. Es más bien una especie de sala de espera bancaria. El dinero está ahí, lo podemos ver, sabemos que existe y el banco sabe que existe. Pero no podemos tocarlo.

Para poder utilizarlo, el banco tiene que convertir esa cuenta provisional en la cuenta real de la sociedad y, para hacerlo, necesita la documentación definitiva de inscripción de la empresa. Hasta aquí, todo razonable, salvo por un pequeño detalle: para obtener esa documentación, el notario tiene que enviar el acta al registro y, para hacerlo, hay que pagarle.

Con el dinero que está en la cuenta.

A la que no podemos acceder hasta que tengamos la inscripción.

Que no tendremos hasta que el notario continúe el trámite.

Que no continuará hasta que le paguemos.

Volví a leerlo varias veces por si el problema era mío. No lo es, o si….no lo se.

Tenemos una empresa, tenemos una cuenta, tenemos dinero, tenemos un notario y tenemos un banco. Lo único que no tenemos es la posibilidad de utilizar el dinero de nuestra empresa para pagar la constitución de nuestra empresa.

Así que hoy mi trabajo consiste, básicamente, en intentar derrotar un bucle lógico diseñado por alguien que, sospecho, disfruta mucho de estas cosas.

Si consigo pagar al notario, quizá podamos volver a construir una compañía.

Mientras tanto, feliz viernes.