DÍA 2 — PASO A PASO
Estoy en el gimnasio y, de repente, me doy cuenta de algo que ayer se me había olvidado.
Me está ganando la ansiedad.
Como dice la canción: “no sé lo que quiero, pero lo quiero ya”.
Bueno, en realidad sí sé lo que quiero. Quiero resultados. Ya.
Resultados de una idea que acaba de nacer, que todavía está en un papel y que ni siquiera ha comenzado.
Tengo que poner la cabeza en avanzar lo más rápido posible. Pero con sentido. Con foco. Con un propósito…..Propósito. Eso también se me acaba de ocurrir en el gimnasio.
No hemos definido un propósito todavía.
Tenemos claro el problema que queremos resolver. Llevamos años en la industria de los seguros y también de la transformación digital, las conocemos bien y sabemos que es un problema real, que lleva años ahí.
Pero ¿cuál es nuestro propósito? ¿Necesitamos tenerlo claro ahora?
No lo sé.

Otra cosa que me da vueltas en la cabeza: los adultos operamos desde la historia y la memoria. Tomamos decisiones según lo que nos pasó, lo que aprendimos y cómo hicimos siempre las cosas.
Los niños hacen algo distinto. Imaginan. Descubren. Prueban. Cada día puede ser algo nuevo. Quiero intentar construir desde ahí.
Menos memoria. Más imaginación, mas desde una hoja en blanco, con aprendizajes, si, pero sin creencias limitantes.
No sé si será la mejor manera de crear algo nuevo desde cero.
Pero hoy me hace sentido.
Quizás emprender no se trata de inventar algo solamente, sino a reinventarse a uno mismo.